Las redes ¿Una nueva modalidad organizativa para la Formación Ocupacional?

 

Jesús Salinas

Universidad de las Islas Baleares

dcejsi0@ps.uib.es

 

 

Me gustaría ocuparme de un fenómeno social que ha aparecido con el desarrollo de las telecomunicaciones y que al parecer va a solucionar algunos de los problemas que tiene planteados hoy la formación. Me estoy refiriendo a las redes.

De repente Internet se nos ha colado en la vida cotidiana al experimentar la intercomunicación entre ordenadores tal avance en estos últimos meses (al menos en apariencia) que se ha convertido en un fenómeno social: las publicaciones de divulgación general se ocupan del tema, los ciudadanos parece que deben conectarse a Internet si quieren sentirse verdaderamente integrados en la cultura de este final de siglo, comienza a ser habital que la gente navegue por el ciberespacio, etc...

En este contexto, la educación parece ser uno de los ámbitos privilegiados de explotación de las posibilidades comunicativas de las redes. Y la formación ocupacional por sus especiales características, y en concreto la formación en pequeñas y medianas empresas, la autoformación, etc... parecen ser campos abonados para fructiferas experiencias en este sentido.

Lo primero que hay que decir, sin embargo, es que cualitativamente las redes no han sufrido grandes avances en los últimos tiempos. Internet viene siendo utilizada por la comunidad científica desde hace más de dos decadas. La facilidad de acceso a la información y la organización hipertextual de los documentos accesibles, como si de materiales multimedia globales se tratara, explican en algún grado la nueva situación, pero en definitiva estamos utilizando parecidos instrumentos a los que se han venido usando para la comunicación y el intercambio de información hasta ahora.

Lo que esta ocurriendo es que las redes de comunicación (aquéllas que operan superpuestas a las redes de telecomunicación), las redes formadas por personas que solicitan, proporcionan e intercambian experiencias e informaciones sobre un determinado de interés común a través de sistemas de comunicación, están configurando un nuevo contexto de comunicación que cada vez se universaliza y diversifica más y que, en el caso de su vertiente educativa, afecta a los distintos componentes del proceso de formación: los actores del proceso (profesor-mediador-animador-tutor, alumno-usuario de la formaciòn.), el modelo de formación y el sistema organizativo de la FO.

Entre las tendencias actuales de las NNTT aplicadas a la enseñanza las redes parecen aglutinar las tendencias aparentemente contradictorias hacia la universalización y hacia los selfmedia (Salvà y Salinas, 1994), representadas, respectivamente, por las crecientes posibilidades ofrecidas por la evolución de los satélites de telecomunicaciones que muestran una clara tendencia a audiencias potenciales extensas, hacia los mass-media entendidos como un mismo mensaje para grandes audiencias, y por otra parte, el desarrollo de nuevas y más asequibles herramientas microinformáticas que ha potenciado otra tendencia hacia los medios de formación bajo control del usuario y que queda patente, sobre todo, en la evolución de los sistemas multimedia. Pero esta contradictoria evolución, al menos desde la perspectiva del uso formativo que de estas tecnologías de la información se haga, no evoluciona hacia polos opuestos. Los satélites de telecomunicaciones pueden abarcar extensas audiencias, pero también, grupos de intereses específicos. Los multimedia, tienden a abandonar las configuraciones cerradas, para integrarse en redes. Esta será, seguramente, la palabra clave en la confluencia de las tecnologías de la información y los procesos de enseñanza-aprendizaje: las redes de formación o redes de aprendizaje, que independientemente de cual sea el sistema de conexión técnico, pondrán en contacto a los distintos protagonistas de la formación (creadores, usuarios, distribuidores, tutores, profesores, administradores,...).

La FO constituye dentro del campo educativo uno de los ámbitos privilegiados de proyección de estas tecnologías. Los modelos de formación y sobre todo algunos de los modelos organizativos que caracterizan la FO así parecen indicarlo. No obstante, conviene adelantar que las redes no constituyen la solución a ninguna de las grandes necesidades que preocupan a la FO.

La aplicación a la FO de las redes afectan a los distintos componentes del proceso formativo, al mismo tiempo que se ve afectada por la organización de los mismos: Objetivos, Contenido y estrategias didácticas se ven afectadas por las nuevas configuraciones que surgen de la utilización de las redes.

 

 

Las redes y los elementos del proceso de formación

 

La aplicación de las telecomunicaciones a la F.O. no puede separarse de los cambios propiciados por la evolución tecnológica en la sociedad. Esta ha supuesto una profunda transformación del proceso productivo y como consecuencia de ello cambios en las necesidades de adecuación al puesto de trabajo y al nuevo contexto social y cultural que esta nueva situación va configurando, dando lugar a distintos procesos formativos, entre los que destaca la Formación Ocupacional. Las nuevas tecnologías definen nuevos perfiles profesionales, borran otros o introducen variaciones en los ya. Al mismo tiempo estas tecnologías, sobre todo las tecnologías de la información aportan nuevas posibilidades para la formación necesaria para lograr los ajustes necesarios.

No sólo se dispone de un mayor abanico de medios para diseñar y desarrollar procesos formativos como respuesta a las demandas del proceso de innovación sociocultural. Este mismo proceso determina cambios en todos los elementos del proceso educativo. Fruto del nuevo panorama propiciado por esa evolución tecnológica, la actual sociedad exige nuevos objetivos formativos que superan la mera adecuación al puesto de trabajo (Ferrández, 1993) y se enmarcan cada vez más en la educación continua. Al abordar la aplicación de las nuevas tecnologías en la formación debe considerarse, sin duda, la educación para el empleo (la sociedad necesitará fuerza de trabajo versatil, capaz de responder a las necesidades de una economía y una sociedad vertiginosamente cambiantes), pero también la educación para la vida (o lo que es lo mismo, aprender a cómo vivir en el siglo XXI, entender el mundo y entenderse uno mismo), la educación para el mundo (preparar para hacer frente al impacto de la ciencia y la tecnología en la sociedad), la educación para el autodesarrollo y la educación para el ocio.

El imperativo de atender al contexto de la formación parece encuadrar el campo de aplicación de las redes a contenidos más relacionados con estos últimos objetivos, pero también a contenidos determinados por las necesidades formativas surgidas del auge de las tecnologías de la comunicación.

También las estrategias didácticas deben adaptarse a esta nueva situación. Las nuevas situaciones comunicativas exigen cambios que afectan al como desarrollar la acciòn de formación, y sobre todo afectan al cuándo y al dónde de esa acción.

Aparecen, así mismo, nuevas funciones que debe asumir el formador (Blandin, 1990). A la función de mediador, de enlace entre los que conciben los sistemas y herramientas formativas y los practicantes sobre el terreno, que se encuentra presente en todas y cada una de las modalidades de la FO, se añaden la de animador del aprendizaje autónomo y las de tutor.

Los distintos sistemas formativos deben sensibilizarse respecto a estos nuevos retos y proporcionar alternativas en cuanto a modalidades de aprendizaje. De nada sirve sustituir los antiguos medios por nuevas tecnologías sin otro cambio en los sistemas de enseñanza. En este sentido, no podemos volver a caer en los errores cometidos en las décadas precedentes, pero tampoco sucumbir al influjo de la máquina todopoderosa. En este sentido, la utilización pertinente de las redes debe ayudarnos a formar más, formar mejor, formar de otra manera.

 

 

Las redes y los escenarios de la FO

 

Desde el punto de vista del alumno, las NT vienen a revolucionar las situaciones de aprendizaje tradicionales en el campo de la Formación Ocupacional. Los contextos clásicos de la FO: la formación tradicional en el aula, la formación en el puesto de trabajo, la formación a distancia, la formación en alternancia y la autoformación (aun cuando esta pueda darse el todos los contextos) presentan una fisonomía distinta al incorporar las redes. El escenario de la Formación Ocupacional se modifica y tiende a integrarse en uno solo, en el que la oferta de formación tiende a unificarse y complementa a los sistemas tradicionales.

Una de las características que las redes aportan a los sistemas de formación es el fin de la regla clásica de las tres unidades: de tiempo, de espacio y de acción.

La integración de las tecnologías de la información y la comunicación permiten abordar el desarrollo de una misma acción de formación de una manera asíncrona y a partir de lugares diferentes, así como el desarrollo simultáneo en un mismo momento y en un mismo lugar de acciones de formación diferentes.

Las coordenadas espacio-temporales, por ejemplo, en las que se desarrollan las experiencias de enseñanza-aprendizaje a través de las telecomunicaciones tienen poco -y cada vez menos- que ver con las que se han manejado en los sistemas tradicionales. Para designarlas ha surgido el concepto de "ciberespacio". La creación de un ciberespacio educativo, que anula las barreras del espacio físico, permite la aparición de nuevos "lugares" educativos (Martínez, 1994, 1995; Cabero, 1995) y de nuevas relaciones de enseñanza suele que suelen abordarse bajo conceptos como campus virtual, aula virtual, campus en línea, clase electrónica, campus electrónico....

Los distintos contextos de la FO a que hemos hecho referencia modifican muchos de sus parámetros al integrarse en redes potenciando tres escenarios del aprendizaje (Hiltz, 1992; Van den Brende, 1993; Maule,1993; Pérez y Calvo, 1994): la casa, el centro de trabajo y los centros de recursos o centros de formación. Sus posibilidades no solo vienen determinadas por la disponibilidad tecnológica, sino también por las características del usuario del aprendizaje. No son los mismos usuarios (no presentan las mismas necesidades de aprendizaje, las mismas motivaciones, la misma independencia, situaciones laborales y profesionales, las mismas condiciones y disponibilidades, etc..), o no pretenden los mismos aprendizajes, los que voluntariamente aprenden desde el hogar, que los que lo hacen, autonónomamente o integrados en un determinado plan de formación, desde el centro de trabajo, p.e. (Salinas, 1995).

Al mismo tiempo, las circustancias organizativas en las que se situan cada uno de estos escenarios determina el acceso a los materiales de aprendizaje y la comunicación educativa que se configura:

 

a) El hogar.

b) El Centro de trabajo.

c) Centros de recursos de aprendizaje

Las perspectivas que ofrecen las redes para cada uno de estos escenarios implican cambios en las claves organizativas en cuanto a combinación y alternancia de los escenarios y la configuración de servicios integrados de aprendizaje. Estos nuevos servicios, fundamentados en el concepto de campus electrónico o campus en-línea, tenderían a integrar en un mismo sistema de distribución de la formación los tres escenarios descritos.

Se trata de nuevas formas de enriquecer y mejorar la calidad del curriculum y de la formación. En los servicios integrados de formación la tecnología puede enlazar profesores y alumnos de todos los niveles educativos -elemental, secundaria, superior.., así como de las empresas y la comunidad- y proporcionar una amplia variedad de experiencias, información, materiales y posibilidades de comunicación. Se trata, en definitiva, de incrementar las oportunidades educativas.

Pero incrementar las oportunidades educativas, no quiere decir proporcionar a todos los usuarios los mismos servicios. Son necesarios servicios que porporcionen cursos y materiales de aprendizaje de caracter básico y conocimientos profesionales relacionados con una mejor adecuación a los puestos de trabajo nuevos, al mismo tiempo que organizar servicios que contribuyan a un mayor acceso a las enseñanzas regladas, sobre todo en los tramos superiores y servicios que proporcionen oportunidades de formación e intercambio de experiencias de alto nivel en las empresas.

 

 

 

Las redes como redes de formación o redes de aprendizaje

 

Las redes, además de proporcionar variadas posibilidades comunicativas, configuran, como hemos visto, nuevos sistemas de formación ya que no solo inciden en los aspectos tecnológicos, sino que afectan tanto a los sujetos del proceso de aprendizaje (formador, usuario,etc...), como a la organización (Salinas, 1995).

La diversidad de experiencias educativas que están explotando las posibilidades de las redes podemos agruparlas de la siguiente manera:

 

1.- Redes de aulas o círculos de aprendizaje. Se trata de experiencias complementarias de las modalidades organizativas convencionales y que enlazan aulas de diferentes lugares donde se comparten información y recursos, y se potencian los proyectos comunes y la interacción social. Estas experiencias abarcan desde redes internacionales de aulas de primaria o de preescolar hasta redes universitarias o de formación profesional. Participan en programas de formación coordinados o se intercambian experiencias, información y participan en proyectos relacionados con los acontecimientos actuales, con problemas y temas sociales, ambientales, políticos, científicos o de investigación.

 

2.- Sistemas de distribución de cursos on-line (clase virtual o clase electrónica). Se pretende la sustitución de las aulas tradicionales por el acceso a los programas y experiencias de aprendizaje a través de redes y se dirige a los alumnos o usuarios de la formación de una misma institución. Los alumnos desde distintos lugares dentro o fuera de la institución siguen los cursos, o algunas actividades del mismo, a través de conferencias electrónicas sincrónicas o asincrónicas y utilizando algunos otros recursos de la red.

 

3.- Experiencias de educación a distancia y aprendizaje abierto. En este caso las redes son utilizadas para facilitar la comunicación entre tutor y estudiante, para potenciar el aprendizaje colaborativo y los proyectos de grupo y para facilitar la discusión entre los protagonistas de la formación.

 

4.- Experiencias de aprendizaje informal. Se trata fundamentalmente de la utilización de las redes de información formadas por los enlaces electrónicos entre diferentes comunidades de enseñanza y aprendizaje para facilitar la adquisición de información y la construcción de conocimiento que representa una activa forma de aprendizaje informal e intercambio de información. En esencia, abarca el uso de los recursos que están disponibles en Internet en procesos de aprendizaje autónomo: Contactos e intercambios con personas (expertos, colegas,..), acceso a archivos de instituciones formativas, participación en grupos de discusión moderados o no,...

 

En definitiva, el acceso desde una estación de trabajo multimedia (ya sea desde el hogar, desde el puesto de trabajo o desde un centro de recursos de aprendizaje) a las distintas redes puede proporcionar un entorno de comunicación -sincrónica y asincrónica- multidireccional, un espacio -un ciberespacio- que puede reforzar la colaboración e interacción y que puede simular, y quizá mejorar, la clase convencional.

Aparecen, en este contexto, nuevos desafios tales como la necesidad de reformular el diseño del curriculum y los métodos de enseñanza usados, el entrenamiento de formadores y alumnos de cara a las nuevas funciones (mediador, animador, tutor) que deberá cumplir, la determinación de la viabilidad y perdurabilidad de las tecnologías de telecomunicación,...

Lograr entornos de aprendizaje efectivos y una adecuada comunicación usuario de la formación-formador (ya sea como mediador, como animador del autoaprendizaje, ya sea como tutor) requiere un cuidado diseño de los servicios que la institución de formación (o departamento de recursos humanos,...) pondrá a disposición de los alumnos, pero requiere también proporcionar a estos el acceso a variados recursos de aprendizaje, al mismo tiempo que tendrá que abrir los recursos propios a los usuarios de la red.

Una institución de formación que se apoye en redes de aprendizaje, no puede limitarse a proporcionar sus propios materiales para el acceso de sus alumnos desde el propio hogar o desde uno o varios centros de aprendizaje o desde el puesto de trabajo. Las telecomunicaciones acercan al usuario, y a ello debe contribuir la institución, distintos servicios proporcionados por los distintos servidores de la red ya sean estos de de comunicación meramente, de ocio y entretenimiento, de motivación o de educación.

Paulatinamente las instituciones pasan a transformarse en nodos de un entramado de servicios de distintas instituciones que al final forma una red de formación o red de aprendizaje. Sea de forma aislada o en estas redes multiinstitucionales de aprendizaje, se deben considerar diversos aspectos al abordar el diseño de los servicios educativos a ofrecer:

 

 

 

 

 

 

Las decisiones del diseñador del servicio respecto a estos parametros definirán distintos tipos de servicios que se ajustarán a las características de la institución, de sus usuarios y de las dsiponibilidades tecnológicas. En cualquier caso, las redes dificilmente pueden sustituir otras modalidades organizativas de la FO, pero pueden abrir el abanico de posibilidades formativas complementando los escenarios tradicionales proporcionando flexibilidad en las coordenadas espacio-temporales, en el acceso a la información y en el intercambio de experiencias e información entre los usuarios de la formación.

 

 

 

Referencias.

 

 

BLANDIN, B. (1990): Formateurs et formation mutimédia: les métiers, les fonctions, l'ingénierie. Les Éditions d'Organisation, Paris

CABERO,J. (1995): El ciberespacio, el no lugar como lugar educativo. Comunicación . Edutec95. II Congreso de Nuevas Tecnologìas de la Información y la Comunicación para la Educación. Palma de Mallorca, 22-24 Nov.

FERRANDEZ,A. (1993): Educación de Adultos y Mundo Laboral: La formación Ocupacional. Herramientas, 29. p.22-27

HILTZ,S. (1992): The Virtual Classroom: Software for Collaborative Learning. En BARRET,E.(Ed.): Sociomedia. The MIT Press, Cambridge (Massachusetts).

MARTINEZ ,F. (1994): Investigación y nuevas tecnologías de la comunicación en la enseñanza: el futuro inmediato. Pixel-Bit. Revista de medios y educación, 2. pp.3-17.

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VAN DEN BRADE,L. (1993): Flexible and distance learning. John Wiley & Sons, Chichester (UK).

 


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