El trabajo que aquí presento se inscribe en un proceso de búsqueda de modelos de diseño, producción y evaluación de programas didácticos en vídeo. Se trataba de lograr unos productos menos pasivos, más estimuladores y que al mismo tiempo que se adaptaran al contexto vital del alumno, lo implicaran en lo que se estaba presentando. Así, nuestros intereses caían de alguna manera en el campo del Vídeo Interactivo (VI).
Los objetivos de la investigación se dirigían a conseguir modelos de programas que se caracterizaran por:
* Flexibilidad para satisfacer las necesidades de cualquier tipo de estudiantes, sin romper la estructura interna del contenido.
* Incorporaciónde elementos que posibilitasen la intervención del profesor (sobre todo en el modo de presentación).
* Implicación/motivación del alumno introduciendo elementos tendentes a enfrentar al espectador a situaciones nuevas, incompletas, conflictivas,...
* El apoyo de otros medios
* Captar y mantener la atención del alumno haciendo referencia a aquello que supone sus intereses concretos.
Al acercarnos al VI lo hicimos, en consecuencia, dentro del marco de investigación en el que nos hallábamos inmersos: el diseño de medios.
Trataremos, por tanto, de procesos de diseño de los materiales interactivos, más que de experiencias de aplicación, que en nuestro caso no suponen sino una de las fases del proceso.
Vídeo Interactivo y diseño de medios
Abordar el tema del VI desde la perspectiva del diseño supone, desde nuestro punto de vista, una doble e importante contribución a la investigación sobre medios didácticos:
a) Aporta un marco de referencia en los procesos de producción de vídeos didácticos proporcionando pautas, modelos en los que apoyarnos y sistematizando aquellos aspectos del proceso que constituían focos de preocupación.
b) Contribuye al desarrollo del VI, ya que el diseño de materiales interactivos constituye uno de los los aspectos fundamentales a investigar. Pero, sobre todo, contribuye al desarrollo del VI concebido, eso sí, desde una perspectiva más amplia que la que habitualmente se tiene del medio.
Efectivamente, la acepción más generalizada consiste en definir al VI en relación al sistema hardware, considerando al componente informático elemento clave. Y, por ello, la definición de VI pasa, en muchos casos, por la descripción de la configuración del sistema. Así, VI es equiparado de entrada a un equipo formado por ordenador y videodisco, fundamentalmente.
Pero, la interactividad no viene delimitada por un determinado equipo, sino que supone implicar al alumno en el programa, inducirlo a la actividad, responderle. Esta implicación puede dirigirse a la inteligencia y al razonamiento lógico, pero también a la imaginación y los sentimientos (CHAIX,1983). Esto se consigue muchas veces con programas que exigen solamente un equipo de vídeo standar. Por el contrario, sofisticados 'equipos interactivos' pueden reducirse a solicitar respuestas motoras.
Es fundamental, por lo tanto, abordar el tema desde el concepto de medio interactivo o enseñanza interactiva. Desde esta perspectiva, VI es cualquier programa de vídeo en el que la secuenciación y selección de mensajes se determinan por la respuesta del estudiante al material, por la intervención de éste en la secuenciación del aprendizaje.
Será, pues, en el momento del diseño del programa cuando se determine si va a ser interactivo o no, o el grado de interacción (interactividad) con el alumno que ha de presentar, ya que es en esta fase donde se determina la estructura y secuenciación del programa, el control del usuario sobre el mismo, la personalización o standarización del contenido, etc...
Niveles de interactividad
En el proceso de diseño y producción de materiales una de las claves a clarificar la constituye la determinación del grado de interactividad que incorpora cada programa.
A este respecto encontramos dentro de esta segunda corriente una escala de interactividad,la de Gayesky & Williams (1984)que responde a nuestros propósitos. A partir de ella, y en el proceso de adaptación a la realidad del sistema educativo español y a las necesidades de investigación propias he elaborado una nueva escala que se configura atendiendo a variables como participación del alumno en el programa (tipo de actividad que se solicita del alumno, su intervención en el desarrollo del programa); evaluación integrada en el programa; tipo de aplicación (grupo medio, equipo, individual,..); estructura del programa (lineal, ramificaciones,...); control sobre el desarrollo del programa; equipo requerido; apoyo de otros medios, etc...
De las posibles interrelaciones que pueden darse entre estas variables, he definido 5 niveles: el primero, un Nivel 0 o falta de interactividad (correspondería al tipo de programa tradicional), los tres siguientes pueden encuadrarse en lo que hemos llamado vídeo interactivo de baja tecnología, mientras todo VI de 'alta tecnología' estaría representado por el nivel 5. Esta escala responde más a la necesidad de un contexto donde encuadrar los distintos modelos de programas que por aproximaciones sucesivas hemos ido desarrollando desde 1981, que al resultado de un sosegado análisis teórico de las distintas escalas. Esquemáticamante, los 5 niveles pueden describirse:
Nivel 1: No intervención. No requiere ningún tipo de intervención por parte del alumno.
Nivel 2: Intervención mental. El programa solicita del alumno cierta actividad al plantear preguntas, estimular el comentario, recapitular las ideas fundamentales, anunciar ciertos pasajes relevantes,...
Nivel 3: Intervención en el ritmo de presentación del mensaje. Es similar al anterior, pero se señalan pausas, en las que se desarrollar distinto tipo de actividades orales, consultas, cumplimentación del material de apoyo,...
Nivel4: Intervención en el mensaje (Selección información/ respuestas). El programa presenta segmentos de información, incluyendo opciones. Dependiendo de la respuesta, el programa pasa automáticamente al segmento de información correspondiente.
Nivel 5: Intervención sobre periféricos. Se trata de sistemas que introducen, en algún momento del programa, elementos pertenecientes a sistemas externos al mismo.
El proceso global de investigación respecto a estas escalas se centra principalmente en la comparación de distintos modelos de programas que a partir de un mismo propotipo (Trigo, harina y pan) se han ido adaptando a cada uno de los cuatro primeros niveles.
Diseño, producción y aplicación del programa
De esta investigación, lo que aquí puede interesar quizá sea el proceso de diseño,producción y aplicación del Modelo D (que responde al nivel 4) y las diferencias que respecto a un programa de corte tradicional (nivel 1) se presentan.
El modelo incorpora una estructura ramificada, incluyendo segmentos de información, de apoyo o de recuperación, de ampliación, etc.. destinados a adecuar el programa a la variedad de necesidades individuales de la audiencia. Los segmentos de información (que constituyen subunidades del mensaje global) incluyen en algunos puntos del programa preguntas (generalmente de opción múltiple) a las que el alumno debe contestar, y dependiendo de la respuesta, el programa pasa automáticamente al segmento de información correspondiente. Este comienza con el feed-back adecuado a la respuesta y la información consecuente (siguiente fragmento de programa, recuperación, complementación de la información anterior, etc...). De esta manera, el alumno va siguiendo un programa que se adapta a sus necesidades.
La evaluación de lo aprendido viene estructurada en el mismo programa y las respuestas del alumno pueden ser memorizadas o no dependiendo del equipo de que se trate.
El equipamiento que posibilita este tipo de intervención puede configurar dos tipos de sistemas:
- Magnetoscopio U-matic con un aparato de control de busqueda (Auto search control). En este caso toda la información proporcionada por el programa es videográfica y las respuestas del alumno no pueden ser memorizadas.
- Magnetoscopio controlado por un ordenador PC. En este caso, el ordenador controla los movimientos del vídeo, además de proporcionar menúes, opciones, preguntas, etc.. al alumno.
El hardware, aún no siendo determinante, sigue constituyendo uno de los elementos fundamentales. Cuando se habla de vídeo interactivo se sobreentiende, si no se manifiesta lo contrario, que se está refiriendo a equipos de videodisco. Por ello, creo conveniente matizar el equipo en el que nos apoyamos y el por qué estamos interesados en investigar las posibilidades del magnestoscopio, equipamiento que en nuestro ámbito es dominante.
Los problemas del empleo del VTR, que provocaron que fuera sustituido por el videodisco, surgen de la naturaleza tecnológica del vídeo, más que de las estrictamente didácticas. Por ello, multitud de experiencias de VI incluyen videodisco. Sin embargo, los altos costos de la producción de software para videodisco y el perfeccionamiento tecnológico de los nuevos equipos de VTR, de los interfaces, etc..., permiten un nuevo planteamiento en la utilización de los magnetoscopios combinados con el ordenador.
Por lo que a nosotros respecta, la opción por el magnetoscopio, en ambos casos, responde al caracter de experiencia piloto, pero, sobre todo, a la voluntad de que el programa incorpore la posibilidad de actualizar y modificar progresivamente el contenido y a la situación tecnológica del sistema educativo español.
La aplicación del modelo D, de acuerdo con su diseño puede, mediante los dos equipos antes mencionados servir en las siguientes situaciones:
*A todo el grupo clase utilizado como medio de enseñanza, como apoyo para el profesor que puede presentar a voluntad las distintas secuencias. (No aplicado al disponer de otros modelos del mismo programa más adecuados)
* En pequeño grupo, que lo utilizan de forma tutorial, respondiendo a cuestiones, discutiendo el material, etc..
(Utilizando principalmente el primer sistema)
*Individualmente (a través de ambos sistemas).
* Como recurso individual o de grupo para el acceso a datos o a secuencias mediante distintos menúes (Principalmente mediante el segundo sistema).
Los sujetos a los que se aplicó "Trigo, harina y pan" (Modelo D) fueron un grupo de 21 alumnos de 5º de EGB (el programa está dirigido a C.Medio de EGB). La duración media de cada una de las sesiones de aplicación fue de 36' 20".
Nuestros resultados confirman, de alguna manera, los obtenidos en las investigaciones sobre la efectividad del vídeo interactivo (BOSCO, 1986), no resultando ,en general, más efectivos respecto a la cantidad de lo aprendido que otros medios más tradicionales. Aparecen ciertas diferencias en el terreno de las actitudes, tanto a nivel global, como en algunas escalas en particular, y el tiempo empleado por los alumnos a los que se aplicó el Modelo D es notoriamente menor que el empleado por el resto.
Conclusión
Más que conclusiones, lo que de estas investigaciones pueden extraerse son reflexiones que orienten el futuro desarrollo de las mismas. Entre ellas destacaré:
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REFERENCIAS
BOSCO,J.(1986): "An Analysis of Evaluations of Interactive Video". Educational Technology. Mayo,1986. Pág.7-17.
CHAIX,P.(1983): "The evolution of the Production and Use of Audiovisual Courses and Materials over the Last Twenty Years". Educational Media International. Nº3. Pág.3-9.
GAYESKY,D./WILLIAMS,D.(1984): "Interactive Video in Higher Education". En ZUBER-SKERRIT,O.(Ed): Video in Higher Education. Kogan Page. Londres. Pág.64-75.
SALINAS, J. (1.988): Interactividad y diseño de vídeos didácticos. Comunicación presentada al Interactive Video in Schools Seminar. Belfast (Irlanda del Norte), 28 Sept - 1 Oct.